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EL PUEBLO – Ni la farsa constituyente ni el circo electoral frenarán el curso de la lucha popular

PERIÓDICO el pueblo, EDICIÓN 94, Marzo de 2021



Que la lucha avance, se desarrolle y eleve es una tendencia histórica y política

Ni la farsa constituyente ni el circo electoral frenarán el curso de la lucha popular

Por Micalea Bastidas





Su farsa constitucional y electoral de abril, en donde se escogen a los constituyentes y los nuevos administradores de los municipios, no será capaz de cambiar la situación revolucionaria de nuestro país. Las migajas que ahora ofrecen a cambio de no perderlo todo ya no son suficientes.

El 15 de noviembre de 2019, a 28 días de iniciada la revuelta popular, 11 representantes de partidos políticos burgueses que se autodenominan representar distintos ” sectores políticos”, firmaron el llamado Acuerdo por la Paz Social y la Nueva Constitución. Un acuerdo que supuestamente fue preparado en medio del calor del momento, que les demandó horas de discusión para llegar a consenso, pero cuyos contenidos venían siendo trabajados desde hacía tiempo, y en ese momento serían una válvula de escape a la presión social, un salvavidas ante el descrédito de todas las instituciones del viejo Estado, de todos quienes gobiernan para los grandes burgueses, terratenientes y potencias imperialistas.

Las gloriosas protestas y enfrentamientos ocurridos antes, durante y después del 18 de Octubre son la respuesta de una rabia acumulada en el corazón de las masas, ante la vida de miseria y opresión que han tenido.

Con claridad Lenin, años antes de que triunfase la Revolución de Octubre en Rusia, nos iluminó con gran simpleza lo que configura una situación revolucionaria en desarrollo: los de arriba ya no pueden seguir gobernando como lo han hecho hasta ahora, y los de abajo se cansaron de ser gobernados como lo han venido siendo. Esta idea expresa muy bien la situación de la lucha de clases en Chile y en muchos otros lugares del mundo, porque si bien ha ido siendo de forma desigual, innegablemente la situación revolucionaria en el mundo está en desarrollo. Las protestas se multiplican, elevan su nivel y calidad, se vuelven más violentas, con el objetivo de recuperar todo lo que le han robado a la clase y al pueblo en su conjunto.

Que la lucha avance, se desarrolle y eleve es una tendencia histórica y política. Ocurrió antes en la época esclavista; ocurrió cuando triunfó la Comuna de París y la Revolución China; ocurre ahora en las protestas de Chile, Ecuador, Perú, Brasil y muchos otros lugares del mundo. Los pueblos del mundo combaten y resisten, y como sintetizaba el presidente Mao Tse-tung: ante el aumento de la represión y explotación, mayor será la rebelión y la rebelión se justifica¡ca.

Es lucha de clases entre fuerzas contrapuestas, que existe objetivamente pues nace de las relaciones sociales de producción imperantes, del imperialismo, el capitalismo burocrático y la semifeudalidad. Por ello la lucha se mantendrá y desarrollará independientemente de los gobernantes de turno, sean estos de “derecha” o de “izquierda”. Y ante el avance en la colina del pueblo, no podemos esperar que en la colina del enemigo las clases dominantes se mantengan solo mirando y esperando a que vayamos por ellos.



Una “nueva constitución” y elecciones … para que nada cambie

El mencionado Acuerdo por la Paz es uno de sus tantos intentos por frenar y conjurar la lucha popular, buscando además como tarea principal reestructurar este viejo Estado, podrido y corrupto.

Como hemos dejado claro en algunos números anteriores, la historia de la revolución en el mundo nos muestra que una constitución para el pueblo sólo puede surgir de una revolución exitosa, que pueda imponer y defender nuevas reglas que aseguren cada uno de los derechos fundamentales para el pueblo. El proceso constituyente actual no sirve realmente a los intereses del pueblo como muchos han buscado hacernos creer, entre ellos, algunos traidores salidos del movimiento popular, que sólo usaron las luchas del pueblo como un trampolín para llegar hoy a tener puestos con los mismo que nos han sometido a la miseria por tantos años.

Tenemos claro, porque lo hemos visto en la experiencia internacional, que los derechos del pueblo sólo pueden ser conquistados y defendidos con lucha, enarbolando la violencia revolucionaria. Mientras no se consiga el Poder la lucha será permanente por conquistar derechos y no perderlos. Sólo al conquistar el Poder se podrá recuperar todo lo usurpado.

Para los reaccionarios, las tareas de reestructurar el viejo Estado y conjurar la revolución no son tareas del último periodo. Al contrario, son algo que siempre han tenido presente y que han buscado cumplir con diferentes acuerdos, como el mencionado, y además con el proceso electoral que se da cada cuatro años, buscando dar legitimidad a su régimen supuestamente “democrático”.

Las clases dominantes usan cada cierto tiempo las elecciones de autoridades para ilusionar con promesas y migajas a las masas que anhelan un cambio, pero ¿qué tanto ha resultado esto en los últimos años? No tanto. Ha sido una tendencia en alza tanto la abstención como el votar en blanco, lo cual responde a que las masas han ido viendo que ningún candidato o candidata responde realmente a los intereses y demandas de la mayoría. Ni siquiera el plebiscito por la nueva constitución revirtió del todo esta tendencia, cuando votaron apenas más del 50% de las personas habilitadas. Y tratan de presentarlo como un gran éxito.

El desprestigio a las instituciones del Estado y los gobiernos de turno crece cada día, el velo de esta falsa democracia se desvanece minuto a minuto. Ahí están l@s pres@s polític@s, los asesinad@s y mutilad@s de la revuelta sobre los cuales levantan sus acuerdos de camarillas y “elecciones” con amarres de todo tipo para que nada profundo cambie. Y en la medida que se esclarecen las verdaderas perspectivas del proceso constituyente, son cada vez menos quienes creen y se ilusionan.

Su farsa constitucional y electoral de abril, en donde se escogen a los constituyentes y los nuevos administradores de los municipios, no será capaz de cambiar la situación revolucionaria de nuestro país. Las migajas que ahora ofrecen a cambio de no perderlo todo ya no son suficientes. La lucha mostró que son vulnerables, han temblado frente a la ira popular, y ahora las masas se plantean la necesidad de recuperarlo todo.



La perspectiva de una lucha prolongada

El pliego de reivindicaciones del pueblo se ha levantado, los deseos profundos de una vida digna se han asentado en lo más profundo del pueblo, se ha levantado toda una nueva generación de luchadores que han aprendido en carne propia que ningún cambio se conquistará en forma pacífica, las consignas revolucionarias se han levantado y grabado en la retina, en los puños y en los gritos de las masas, quienes encuentran alegría y hermandad en medio de la lucha. El caudal luchadores y luchadoras crece y su sector más decidido no puede ser ya engañado por traidor@s, oportunistas, revisionistas o fascistas, quienes están condenados, tarde o temprano, a saldar su deuda con el pueblo.

El camino del pueblo se desenvuelve en medio de esta situación revolucionaria en desarrollo, pero se necesitan aún los instrumentos revolucionarios para colocarse en el curso de la anhelada victoria.

Las clases revolucionarias pueden aún imponerse temporalmente con represión, cárcel, mutilaciones y muerte por causa de la debilidad organizativa y la dispersión del pueblo que lucha. Esto nos coloca en la perspectiva de una lucha prolongada, pero la perspectiva es gloriosa y el pueblo vencerá.